Así es mi pueblo SaN LuIs MeXtEpEc

Blog creado sobre la comunidad de San Luis Mextepec, un pueblo con infinidad de historias, tradiciones, costumbres y leyendas que datan desde su fundación. En el blog puedes encontrar la historia de San Luis Mextepec, fotografías e información interesante.





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El arte plumario fue muy común en Mesoamérica desde la época prehispánica y se mantuvo hasta el virreinato. Los textiles con plumas de la época virreinal son una de las fascinantes rarezas del patrimonio cultural mexicano.


Hasta la fecha, en México se conocen únicamente seis textiles del arte plumario en el mundo pertenecientes a la época colonial, los cuales se estima que fueron elaborados entre los últimos años del siglo XVII y los primeros del XVIII, estos comparten una peculiaridad: cada una de ellas cuenta con distintas variantes de hilos de algodón entretorcido o hilado con plumón de pato.  Los tejidos de hilos emplumados elaborados en el México virreinal no presentan plumas atadas, en realidad se trata de plumón hilado con fibras de algodón o plumón torcido con hilos de algodón; el plumón es tan suave y flexible que es posible conseguir un hilo emplumado con el que después se procede al tejido en telar de cintura.

 

Si bien es posible encontrar el uso de textiles con plumas en otras regiones del mundo (como en los Andes, en el Amazonas, en las islas del Pacífico e incluso en las costas este y oeste de los Estados Unidos), todo parece indicar que la técnica de hilos emplumados son una exclusividad de la cultura mesoamericana y en particular, de las culturas que se establecieron en lo que hoy conocemos como México.

 

Los textiles con plumas eran muy apreciados por su gran belleza, y solo podían ser utilizados por la clase noble y sacerdotes, los textiles de arte plumaria que se conocen hasta en la actualidad son:

 

1.    El huipil atribuido a la Malinche: con bordados de lana, y conservado en el Museo Nacional de Antropología

2.    Tlamachtentli de Madeline: fragmento de huipil resguardado en el acervo del Museo Textil de Oaxaca.

3.    Manto de San Miguel ZinacantepecEsta pieza es considerada como un tesoro de arte plumario único en su tipo, elaborada con la técnica denominada hilo emplumado, además, llaman la atención los elementos iconográficos con los que cuenta, ya que dejan ver la fusión entre la estética indígena y la europea.

Debido a los registros históricos se sabe que una de las actividades principales en Zinacantepec, era el trabajo de la pluma, ya que cuando Axayácatl conquistó esta región, el tributo que se les impuso para ser entregado cada año fue el siguiente: 800 fardos de mantas finas, labradas y veteadas de diversos colores de pelo de conejo; otros 370 fardos de otras mantas con sus cenefas de lo propio, y 40 fardos y más siete mantas de plumas que servían de sobrecamas (Piña Chan, 1975:544-545).

Al parecer es un tapiz o colgante, que era muy común en España para representar  escudos heráldicos, se estima que fue realizado en el siglo XVIII, mide 1.80 metros de alto y 2.40 de ancho, la restauradora Mariana Almaraz menciona que está confeccionado por 3 lienzos realizados en telar de cintura, de acuerdo a los registros del Museo Nacional de Antropología se menciona que el manto fue retirado de la parroquia de San Miguel Zinacantepec en 1940, cuando fue donado Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía. En 1946 fue trasladado al Museo Nacional del Virreinato.

 Se cree que fue mandado hacer por un hacendado o cacique, el manto tiene varios elementos iconográficos, cuenta con dibujos de animales, entre los cuales destacan posibles representaciones de murciélagos con una línea curva que los rodea; y un águila bicéfala que se encuentra en el centro del manto, a la cual se le han dado varias interpretaciones:

a)    Emblema real de los Habsburgo

b)    Mito otopame sobre la creación del mundo que narra el enfrentamiento de unos gemelos con un águila bicéfala, que es vencida por los valerosos hermanos y al morir, los ojos brillantes del ave se elevan al firmamento para convertirse en el sol y la luna.

c)    Representación de la Virgen María (Bitran, 2010: 24)

d)    Arcángel San Miguel, patrono del pueblo (Ferro, 2009:261)

 Actualmente el manto se encuentra en la colección del Museo Nacional del Virreinato ubicado en Tepotzotlán.

4.    2da Manta de San Miguel Zinacantepec- resguardada en el Museo de Bellas Artes de Toluca.

5.    Tlamachayatl: Una tilma ubicada en las colecciones del Museo Prehistórico y Etnográfico “Luigi Pigorini” en Roma, Italia.

6.  Banda tejida con hilo emplumado y con hilos hechos con fibra de conejo, aparentemente de origen mexicano, se encuentra en Museo Nacional del Diseño Cooper-Hewitt, en Nueva York.

Se estima que la técnica de plumón hilado disminuyó su presencia en la elaboración de textiles de México durante la segunda mitad del siglo XVIII o principios del siglo XIX.

 




Bibliografia:
Museo Textil de Oaxaca  https://museotextildeoaxaca.org

https://www.inah.gob.mx/boletines/3541-difunde-el-inah-el-rescate-de-tecnicas-ancestrales-de-textiles-emplumados

Conservación de Arte Plumario: Coordinadoras Rosa Lorena Román Torres Lilian García-Alonso Alba. INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA. 2014
https://www.encrym.edu.mx/Uploads/Publicaciones/PDF-54914.pdf


Aproximadamente en 1948 el Sr. Reyes Jiménez González y Guadalupe Hernández Monroy traen de Villa Victoria las primeras carpas a San Luis Mextepec, su liderazgo y visión marcarían la pauta para que comenzará la venta y distribución de pescado en esta población de San Luis Mextepec. En un inicio Tío Rey y Tía Lupe, como eran conocidos en el pueblo, comenzaron a preparar el pescado en tamal, el pescado se colocaba en hojas de maíz  y se cocía en un comal de barro,  a esta técnica de cocción se le llama mextlapique. 

Posteriormente empezaron a venderlo con sus vecinos, personas de la población y en los pueblos cercanos, tiempo después al no haber fuentes de trabajo enseñaron y capacitaron a más personas de San Luis Mextepec a cocer el pescado en hornos y es cuando las personas de San Luis empiezan a vender el pescado en tamal en los principales mercados de Toluca, Ixtlahuaca, Atlacomulco, la Merced (D.F.), Chalma, Milpa alta, Valle de Bravo, Santiago Tianguistenco, entre muchos otros más.

Al mismo tiempo es Roberto Jiménez, hijo mayor de la Sra. Guadalupe y el Sr. Raymundo Jiménez, quién siendo aún un niño,  al ver que más personas se interesaban por la venta de pescado cocido, comienza a buscar otros lagos y lagunas en el estado de México, y posteriormente en toda la República Mexicana (Laguna de Chapala, Sahuayo, etc..) como fuentes de extracción de pescado fresco, el liderazgo e inteligencia de Roberto Jiménez marcaría un hecho crucial para que San Luis Mextepec comenzará también con la distribución de pescado fresco (carpa, mojarra, charal y popocha seca).


Posteriormente Roberto Jiménez junto con su esposa la Sra. Eva Camacho heredarían el negocio familiar, y serían los encargados dar más auge a la venta y distribución de pescado en San Luis Mextepec.

Con el paso de los años está es y sería una de las fuentes principales de trabajo y sustento para muchas familias de esta población, hasta la fecha San Luis Mextepec es reconocido en todo el estado por la venta de pescados y mariscos, debido a la calidad y frescura del producto, también se puede disfrutar de una rica gastronomía de Pescados y marisco en los restaurantes que se encuentran en la población.

Autor: Olivares, J. Anahí


Pintura Jose María Velasco
La región donde se ubica el actual estado de México, se distingue por poseer una geografía muy diversa. Durante la época Prehispánica, en el noreste del Estado existía una gran región lacustre, integrada por los lagos de Texcoco, Chalco, Xochimilco, Xaltocan, Zumpango y Tenochtitlán, que la gran ciudad de México devoró, secándolos en su mayor parte; al oriente del Estado se encuentra la Sierra Nevada, con sus hermosos volcanes: el Popocatépetl e Iztaccíhuatl, cubiertos en sus bases por frondosos bosques de coníferas. En el norte extensas llanuras semiáridas. En el centro, la zona fría y pantanosa del Valle de Toluca. Las agrestes montañas del noreste y del sur, casi impenetrables, por sus interminables y profundas barrancas y despeñaderos, lo que contribuyo a mantener a toda esa región aislada
del resto del País, todavía en el siglo pasado.

El Estado de México en 1824, según estimaciones contemporáneas oficiales, contaba con aproximadamente 100 mil km2,  se extendía de la costa del Pacífico, en el suroeste; al norte, atravesando el corazón del País, hasta la región de las huastecas. Es decir,  el territorio del Estado estaba conformado por  lo que actualmente es el Estados de México, Morelos, Hidalgo y la mayor parte de Guerrero y el Distrito Federal. 

Debido a cuestiones, tanto de carácter militar y político, y a la falta de comunicación entre su capital y las regiones más distantes del Estado, repercutió en una falta de control, atención y administración de varias regiones, y  el Estado de México tuvo que ceder territorio para la formación de las entidades anteriormente mencionadas.

La región que hoy ocupa el Estado de México estuvo habitada, antes de la llegada de los españoles, por diversos grupos étnicos, cuyas actividades económicas, culturales, sociales y religiosas, se basaron principalmente en intercambios con pueblos de otras regiones. Estos intercambios fueron posibles, en gran parte a los comerciantes, que deambulaban de pueblo en pueblo, comprando y vendiendo mercancías; estos comerciantes se les conocía como Pochtecas. En esos tiempos, los antiguos pobladores del Estado no contaban con bestias de carga, los hombres, los Tamemes, cumplían con esta actividad, soportando sobre sus espaldas grandes cargas de mercancías.

La gente recorría a pie largos caminos trazados por ellos mismos; que fueron la base de los caminos que más tarde, en la época de la Colonia se construyeron. Los caminos eran brechas angostas, a través de bosques, a la orilla de las barrancas, o entre cerros, pero con las dimensiones adecuadas para el tránsito exclusivo de personas. Tales caminos eran mantenidos por todos los lugareños, obligados por sus gobernantes a destinar unos días al año para estas actividades, principalmente después del tiempo de lluvias.

Más tarde el uso de los caballos y mulas por parte de los españoles, vino a revolucionar el método de transporte en la Nueva España, pero al mismo tiempo, requirió de adaptar los caminos existentes para el paso de numerosos equinos. El Virrey de Mendoza dio gran importancia a la construcción y conservación de este tipo de caminos, enfocando su atención principalmente a los de Oaxaca, Acapulco, Michoacán y Taxco, que cruzaban por el Estado de México y que representaban el abastecimiento y comunicación de la ciudad de México, con otras regiones o países.

La ubicación de la capital de la Nueva España dentro de lo que es el Estado de México vino a privilegiar a este último, ya que a través de estas regiones pasaban la mayor parte de las rutas de comunicación y carga, situación que permitió al Estado contar con vías para su propio comercio y administración.

En 1531, Sebastián de Aparicio agilizó  el transporte de mercancías entre diversas regiones del país, al establecer por primera vez en México el uso comercial de carretas tiradas por bueyes. Estructuró verdaderas líneas de transporte de carga de gran eficiencia, en las rutas México-Veracruz, México-Querétaro y México-Zacatecas.

La carretera México - Toluca se concibió como proyecto desde 1563 y se empezaron a construir algunos puentes, como el de Río Hondito. Al estallar la lucha por la Independencia, muchos de los caminos existentes fueron destruidos, otros se les descuidó, dando como resultado, que al fin de esta guerra, era casi imposible transitar por el Estado; por esta razón, el Gobierno independiente tuvo que organizar la reconstrucción de los caminos destruidos.

A partir de 1830, se estableció una empresa que usaba carretas tiradas por caballos para hacer el transporte de carga y pasajeros entre Veracruz y México, lo que hizo más cómodo al transporte y permitió hacer las comunicaciones más ágiles.

A finales del siglo XVIII, se empezaron a construir mejores y más modernos caminos, provistos de puentes de piedra y madera para atravesar lo ríos que existían. Los cuantiosos recursos naturales del Estado de México, cuya explotación requería de caminos para la extracción y comercialización de materias primas y productos, fueron grandes motivantes para hacer nuevos caminos. 

Cada región del Estado de México se caracterizó por una actividad económica en particular, pueblos como: Capulhuac, Mexicalcingo, San Luis Mextepec, Tlacotepec y Acambay vivían del negocio de transportar mercancías desde el Valle de Toluca (Valle de Bravo y Santo Tómas de los Plátanos) hasta las costas del Pacífico, el Bajío (como San Juan de los Lagos), Michoacán (Angangueo, Tuxpan, Tuzantla y Zitácuaro), Acapulco y otras partes famosas por sus ferias, a las personas que realizaban esta labor se le denominó Arrieros.

Los arrieros de San Luis Mextepec llevaban abarrotes y semillas, principalmente frijol y maíz, y de regreso de su viaje traían pescado seco, queso, pan, cecina, piloncillo, ajonjolí, chiles secos y frutas (mangos criollos, aguacate, plátanos, caña, ciruelas, granada, etc..)

Debido a que la actividad de los arrieros fue muy importante, en Toluca existió la cofradía del Señor de Esquípulas, compuesta de varios grupos de arrieros, que cada año, con enormes recuas hacían el duro y prolongado viaje desde el Estado de México hasta la población de ese nombre, ubicada en los límites de Guatemala con Honduras.

Por otro lado, en la zona del Valle de México, en las regiones de Texcoco y Chalco, fueron aprovechados  cristalinos lagos y canales existentes, para el comercio y esparcimiento locales. Este tránsito naval se dio desde la época prehispánica y continuó hasta después de terminada la Revolución Mexicana.

Durante el Porfiriato se estableció en esta región una Empresa de pequeños barcos de vapor de lujo, denominada Ayllon, que hacía su recorrido por el canal de La Viga, desde San Lázaro hasta de Xochimilco y también a Chalco. Las obras que se hicieron para control de inundaciones de la Ciudad de México, precisamente, el Canal de Garay, hicieron bajar el nivel de las aguas en los lagos y canales, haciendo imposible el tránsito de estos vapores, con lo que quedaron inservibles, estáticos en el muelle de San Lázaro.

De 1877 a 1879, comenzaron a realizarse las primeras inversiones en el Estado de México; se dieron facilidades a los empresarios para instalar industrias de todo tipo: fábricas textiles, cerveceras, molinos de trigo, fábricas de papel, etc.. Casi a la par surgieron los ferrocarriles. De 1880 a 1889 vino la gran expansión del sistema ferroviario mexicano.

 El Ferrocarril

 La primera solicitud para instalar un ferrocarril hacia el Estado de México fue en 1861; el 26 de abril de ese año, se concedió permiso a los señores Arbeu y socios para formar una compañía que construyera un ferrocarril de la ciudad de México a Chalco, pasando por los pueblos de Mixcoac, Coyoacán y Tlalpan; esta concesión fue firmada por el Presidente Juárez, cuyo primer tramo México-Tacubaya fue inaugurado el 8 de octubre de 1865. Posteriormente, el 25 de febrero de 1866 se inauguró el tramo Tacubaya a Mixcoac, y en 1870 se terminó el tramo hasta Tlalpan, es notable señalar que debido a que durante este período de la historia de México había inestabilidad política y las guerras se sucedían continuamente, no se pudo concluir el tramo hasta Chalco. Debido a las luchas intestinas del país y la intervención francesa, es hasta 1870 que se concluyó el ferrocarril México-Veracruz, que incluía 155 kilómetros dentro del Estado de México y cuya inauguración en su primer tramo había sido en 1857.


A pesar del auge ferrocarrilero, el Gobierno del Estado de México consideró necesaria la construcción de la carretera Toluca -Cuernavaca, la cual fue iniciada en 1878. El Estado de México propuso unir a Toluca con el Distrito Federal por medio del ferrocarril, idea que se vio realizada hasta mayo de 1882, cuando se inauguró con gran fiesta y júbilo en Toluca, el Ferrocarril Mexicano. Después se hicieron ramales de este ferrocarril, que serían básicos para el desarrollo del comercio local y regional, como es el caso de la empresa minera El Oro Mining and Railway Co. Ltd. que unía al F.C. Nacional con esta empresa, o el F.C. de Atlixco Y San Rafael, S.A. o el F.C. Monte Alto Compañía San Ildefonso, S.A. que conectaban a empresas industriales.

El Sr. Arcadio Henkel, gran empresario mexiquense desde 1864, construyó el ferrocarril Toluca - Metepec, siendo su idea la de prolongar este ferrocarril hasta el río Balsas, proyecto que nunca se pudo realizar este ferrocarril tenía un recorrido que tocaba los siguientes puntos: San Juan de la Huertas, San Cristóbal Tecolit, Zinacantepec, Ojuelos, Paseo Colón, San Francisco Coaxusco y Metepec.

El Tranvía

El 25 de agosto de 1882, se firmó la concesión para la construcción y operación de un sistema de tranvías urbanos en Toluca, otorgada a dicho empresario. Los primeros tranvías eran movidos por equinos, luego se les adaptó viejos motores de automóvil y posteriormente se hicieron eléctricos. Este sistema de transporte se mantuvo hasta 1929, cuando la primera línea local de camiones de pasajeros establecida en Toluca, dio dura competencia a los tranvías.

En la primera época de auge de los ferrocarriles, el Estado de México tenía una gran cantidad de kilómetros de vías. En las memorias de gobierno de 1887 se informa que había tendidos en la entidad 754 km de vías.

A continuación les comparto un video que encontré en la red sobre los atractivos turísticos de  Zinacantepec, en vídeo hablan de San Luis Mextepec, está muy interesante.


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