

Es costumbre que el Miércoles de Ceniza los Fiscales, colaboradores y pobladores de San Luis Mextepec, vayan a Tecaxic por Nuestra Señora de Los Ángeles, así mismo los pobladores de Tecaxic realizan una misa de despedida en la Parroquia de Tecaxic, una vez finalizada la misa las personas de Tecaxic junto con las de San Luis emprenden la marcha rumbo hacia San Luis con la venerada imagen de Nuestra Señora de Los Ángeles, una vez que llegan al atrio de la Parroquia de San Luis Mextepec, las personas son recibidas con comida tradicional de la temporada: Romeritos y pescado seco capeado en jitomate, como muestra de agradecimiento a las personas que acompañaron.
Nuestra Señora de Tecaxic permanecerá en San Luis del miércoles de Ceniza al 15 de Agosto, durante este periodo la venerada imagen visitará los hogares de nuestra población, realizándose un rosario cada día.
El dia 15 de Agosto Nuestra Señora de Los Ángeles es llevada a Tecaxic con cuetes y música, y también es costumbre que los Fiscales y la gente de San Luis lleve mole para comer y disfrutar con todas las personas que acompañaron a dejar a la virgen a Tecaxic.
En la población de San Luis Mextepec, Zinacantepec es costumbre que durante la Cuaresma “ El Judas” junto con los sayones recorran las calles del pueblo buscando a Jesús para entregarlo ya que lo vendió por 30 monedas de plata.
El Judas porta una máscara con cabello largo y viste una túnica larga negra, llevando entre sus manos cadenas y un farol, mientras que los sayones llevan lanzas y durante la noche llevan antorchas.
Durante su recorrido a veces se mete a tiendas, comercios y casas abiertas.
Debido a que el Judas va corriendo y haciendo ruido con sus cadenas, estrellándolas contra el piso, a niños y a veces también a grandes les causa mucho miedo encontrarse con él en las calles.
También es peculiar ver a muchos niños y jóvenes en bicicletas siguiendo y acompañando al Judas durante su recorrido.
Recuerdo que de niña estaba con varios de mis primos jugando en el patio y el Judas se metió a la casa, en ese entonces tendríamos como 8-10 años, fue un grítadero y todos corríamos asustados en todas direcciones tratando de esquivarlo y buscando escondernos.
Esta es una bonita costumbre que ha perdurado por muchos años y hoy en día todavía se sigue llevando a cabo.
Por: Anahí Olivares
Las velas parpadeaban en la penumbra de un velorio, proyectando sombras danzantes sobre el féretro. El olor a incienso y cera derretida impregnaba el aire, mezclándose con el murmullo de rezos apagados y el ocasional llanto sofocado. En medio de aquella escena lúgubre, un niño de apenas tres años jugaba ajeno al luto. Sus manitas tocaban el suelo frío mientras su mente infantil transformaba el ambiente en un patio de juegos improvisado.
El difunto, su tío, yacía inmóvil dentro del ataúd, quien murio repentinamente. La familia lo velaba con la resignación de quien ya había advertido su destino, pero nadie notó la inocente curiosidad que el niño sentía por el cuerpo inerte mientras jugaba alrededor del féretro.
Cuando la madrugada avanzó y el cansancio venció a los dolientes, los padres del niño lo llevaron a un cuarto donde dormían otros pequeños. Pero apenas unos minutos después, el llanto desgarrador del niño rompió el silencio.
—¡Gusanos! ¡Tengo gusanos en mi pantalon! —gritaba, pataleando en la oscuridad.
Alarmados, sus padres lo revisaron con detenimiento. No encontraron nada fuera de lo normal, pero el niño insistía, llorando y temblando. Al final, decidieron llevarlo a casa.
Aquella noche fue solo el inicio, ya que a partir de ese día, su vida no fue la misma, ya que cuando comenzaba a obscurecer el niño veía ojos rojos que lo veían. No solo eso… con el tiempo, las visiones cambiaron. Posteriormente, cuando intentaba dormir, veía brasas encendidas flotando en la oscuridad, moviéndose lentamente hacia él.
Día tras día, su estado empeoraba. No comía, no queria dormía, y sus ojos reflejaban un miedo indescriptible. Los médicos no encontraban explicación alguna, por lo que, desesperados, sus padres recurrieron a las curanderas del pueblo, aunque ninguna lo curo.
Un día visitaron a una mujer, tenia el rostro curtido por los años y mirada afilada, realizó una limpia con alumbre. Al quemarlo, el aire se tornó denso y un escalofrío recorrió la habitación cuando la figura de un sillón apareció entre las cenizas, la figura del sillón donde había fallecido su tío.
—El espíritu está atrapado —susurró la curandera—. No puedo sacarlo. Esto es más fuerte de lo que imaginan. Recomendó llevar al niño a un centro espiritista en la Cd. De México, pero el destino tenía otros planes.
Una maestra les habló de la iglesia de San Juan Chiquito en Toluca, comentándoles que hacían misas de Sanación para niños, y el día domingo había una misa de Sanación para adultos en “La Conchita” a las 12:00 p.m., como la misa en San Juan Chiquito ya había pasado, decidieron que irían a la misa del día domingo.
El día domingo llegaron temprano a “La Conchita” y toda la familia se sentó lo mas enfrente que pudieron, el padre Vidal comenzó la misa, los minutos transcurrieron y durante la misa le ungieron los santos óleos a los enfermos, la mamá pidió que se los pusieron también al niño. La misa terminó y los padres del niño vieron que el estado anímico del niño cambio totalmente, y por primera vez en días, su mirada se suavizó, ya no se veía asustado ni con miedo. Cuando llegaron a casa, les dijo a sus papás que tenía mucha hambre, cosa que les extraño porque el niño ya no quería comer, a partir de esa noche y por primera vez después de dos meses el niño pudo dormír con total tranquilidad.
Regresaron la semana siguiente, y en la segunda misa le rezaron al niño personas que tenían el don de lenguas, el terror se desvaneció por completo, el niño estaba curado.
Años después, ya convertido en adulto, intentó recordar lo sucedido. Solo una imagen persistía en su memoria: un paisaje desolado lleno de brasas ardiendo.
Nunca supo con certeza qué lo acechó aquella noche en el velorio. Solo una cosa era segura: *algo* se aferró a él…
Otro de los primeros grupos fueron “Los sismos” formado por el Prof. Serafín Gonzalez (Director del grupo, primera voz y bajo eléctrico) nieto de la Sra Loreto, también lo conformaban Teclados: Osvaldo (QEPD), Guitarra eléctrica: Eustorgio Ramirez, batería: Marco Antonio Sanchez, ritmos: Alejandro Ramirez y los colaboradores: Carlos Cruz Calu (chofer del camión), Benigno Ramirez (QEPD), Ramón Andrade (QEPD), Lucio García, Antonio, Alfredo, entre otros.
Posteriormente fueron “Los 8 Modernistas”, hijos de la Señora Maria de la Luz “Luchita” Mondragón, conformado por: Moisés, Javier, Mario, Prof. Simitrio Colín, etc…
Hoy en día hay muchos músicos en San Luis Mextepec, algunos grupos son:
* Contra Kumbia, inicialmente se llamaba “La Magia”
* Cuatro en la mira
* El Sol Naciente
* Grupo FOGAR
* Grupo Manazo escribió una canción en honor a nuestro pueblo San Luis Mextepec
* Grupo Revolución
* Grupo Soberano
* Grupo Norteño Los dragones del Norte* Grupo Norteño Humildad Norteña
* Grupo Oviurs
* La Corona Musical de México
* Linda y la seducción
* Los Embajadores
* Los Millers
* Los Potrillos
* Los traviesos del Amor
* Mr. Brujo, posteriormente cambió su nombre a Fuera de La Ley
* The Wizard
* Trebel Yoboll Rock
* Variante Musical
* Rondalla de los hermanos Plata
* Rondalla Suspiros del Alma
* Rondalla Reencuentro Romántico
* Rondalla Aliento del Alma
Que otros grupos conoces de San Luis para incluirlos en la lista?
No cabe duda que en nuestro pueblo hay gente muy talentosa u trabajadora, todos ellos salen a diferentes lugares y son reconocidos tanto en nuestro pueblo como fuera de él.
Por: Anahí Olivares Jiménez
Los otomíes que en náhuatl significa quién camina con flechas, aunque varios autores también lo traducen como cazadores de pájaros; se establecieron hacia el Norte del Valle de Toluca en poblaciones como San Antonio Acahualco, San Francisco Tlalcilalcalpan y en nuestra población San Luis Mextepec, es por esto que a muchos de nosotros todavía nos tocó escuchar a nuestros bisabuelitos, abuelitos o algún conocido hablar en otomí, y quién no recuerda la vestimenta tradicional que utilizaban, y que forma parte de nuestras tradiciones y cultura de San Luis Mextepec.
La vestimenta tradicional de la Mujer otomí de San Luis Mextepec en el siglo XX se componía de los siguientes elementos:
• Camisa: era un tipo de fondo de manta, que podía ser de manga corta o manga ¾, tenía jareta en el cuello y de largo era un poco más corto que el chincuete.• Enagua: era un medio fondo de manta blanca, muy plisado, que tenía una pretina y en los extremos 2 cintas para sujetarlo en la cintura.
• Saco: podía ser de cualquier tela, aunque la mayoría de las personas preferían la popelina de color o estampada o de satín de colores brillantes, por lo regular eran de color Amarillo, Rosa Mexicano, Azul o Morado. El saco por lo regular era de cuello redondo y podía ser de manga corta o de tres cuartos, en la terminación del cuello y de la manga se le colocaba bies o encaje, por lo regular eran las mismas mujeres quienes confeccionaban su propia ropa.
• Chincuete: Es una falda de enredo muy amplía que podía ser de manta blanca ó de Lana, la lana se teñía con pigmentos naturales a base de hierbas y cochinillas y se tejía en telar de cintura.
Por lo regular el chincuete de lana era de color negro, y podía tener rayas blancas, azul marino o moradas.
Al chincuete de manta se le colocaba espiguilla blanca en la parte inferior.
El chincuete se colocaba en la cintura sobre la enagua y llegaba hasta los tobillos.
• Ceñidor: Es una faja bordada que se utiliza para sujetar el chincuete a la cintura, puede ser de algodón o de lana, la cual está bordada con diferentes motivos (Flores, aves, grecas. Etc..)
• Mandil: por lo regular era de tela de mascota, y era de la cintura hacia abajo y se colocaba sobre el chincuete, en un principio no llevaba ningún bordado y tampoco llevaba bolsas.
• Rebozo de hilo / Quexquémetl de lana
El atuendo se complementaba con aretes largos o arracadas, collares y usualmente las personas se peinaban con dos trenzas, que se tejían cn cordones de lana (Café o negro), que servían para que la trenza se viera más gruesa, también se podía utilizar un listón de aproximadamente 1 metro por trenza.
Camisa y Calzón de manta, ceñidor de lana o de algodón, gabán de lana, huaraches de cuero y sombrero de Palma.
Es aproximadamente entre 1940-1960 que las personas jóvenes empiezan a utilizar ropa más actual y comienza el declive en uso de la vestimenta tradicional de San Luis Mextepec, en mi caso todavía me toco ver durante los años 90´s a mi bisabuelita utilizar chincuete y blusa satinada, y a una vecina, a quién recuerdo que ella nunca utilizó zapatos ni huaraches.
Hoy en día se ha dejado de utilizar la vestimenta tradicional en San Luis Mextepec, por lo que me pareció importante hacer esta remembranza, ya que forma parte de nuestras raíces, y para que podamos saber más de las tradiciones e historia de nuestra población.
Mi agradecimiento a las personas que me brindaron su tiempo ayudándome con información y que me prestaron estas prendas para poder complementar el post.
Por: Anahí Olivares
Fuentes:
Soustelle,
J.(1993). La familia Otomí-Pame del centro de México. Instituto
Mexiquense de Cultura
https://inah.gob.mx/component/content/article?id=129:national-museum-of-viceroyalty-mnv
Por: Anahí Olivares Jiménez
Hace muchos años había una Fábrica de Hilos sobre la carretera a Almoloya de Juárez, enfrente de donde hoy en día se encuentra Garis y la Plaza Colibrí, a la altura del camino que lleva a Tecaxic y Calixtlahuaca.
En la fábrica de Hilos trabajan muchas personas de San Luis, en su mayoría hombres, por lo que varias personas que trabajaban ahí tomaban la calle 5 de febrero para llegar a la fábrica, que es la calle que se encuentra a lado del panteón.
Un señor que trabajaba en la fábrica contó que una vez cuando salió de la fábrica en la noche, venía caminando solo por el camino, cuando a la altura del panteón, vio que en la zanja se asomaba un burro, solo alcanzó a ver su cabeza, sus ojos del burro se abrían y cerraban, por lo que pensó que era un burro que se había caído a la zanja, su curiosidad hizo que se asomara a la zanja, y al acercarse, vio que solo era la cabeza y no tenía cuerpo, aun así sus ojos se abrían y se cerraban, el miedo se apoderó de él y se fue corriendo, mientras que otras personas contaban que en ese mismo punto a lado del panteón salía un duende y pateaba a los señores cuando iban caminando, había algunos que lo veían, pero otros no, solo sentían cuando el duende ya los había pateado, o sentían que alguien los empujaba muy fuerte y se caían, es por eso que procuraban siempre irse juntos, y no atravesar ese punto del camino solos, ya que siempre salía algo a lado del panteón que los asustaba.
Por: Anahí Olivares Jiménez

Es aproximadamente en 1940 cuando María Guadalupe Hernández Monroy y Reyes Jiménez González, conocidos en nuestra población como “Tía Lupe” ...
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